Entre las fronteras quisiera plantar mi casa color arrebol, en dedicación al emigrantes de sueños frustrados y al triste exiliado.
-¡ Aquí tenéis tu hogar y tu tierra de ilusiones!, le grite al negro desconocido mientras rebusco entre mi origen indio un regalo para darte.
- Yo no soy dueña de estas tierras pero si de mi libertad, por designios de la vida los caminos me trajeron a ti y me siento igual de ajena que tu en el mundo.
-Entra en mi casa, yo misma la construí.
-encuentra a tus antepasados y preguntales por tu negrura, mientras yo termino de sellar el techo que nos cubre lleno de mil colores.
-En mi frontera el clima es templado, los animales andan libres sin miedo a fundirce entre ellos y las plantas crecen solo para florecer.
-Pero yo, yo a veces me lluevo por dentro como las peores tormentas que alguna ves imagine, tratare de no mojar tus ropas ni salpicarlas para que no sientas el frió de mis diluvios.
-Cultivaremos el trigo, para fabricar nuestro propio pan y construiremos nuestros propios cigarrillos, para fumarlos cuando cueste respirar.
-Mandaremos señales de humo a la gente para que sepan que aun sobrevivimos y dormiremos cuando el sol ya no nos quiera ver mas.
- Te arropare y me arroparas con mis deseos, para soñar con la aceptación. Despertaremos en nuestras camas con migajas de tierra y de sal, para que no se nos olvide el final de los posibles días venideros.
- cuando tu carne quiera morir, te enterrare en tu tierra, para saber que estas bien.
- Le pondré tu nombre a alguna estrella para que no me abandones en mis vigilias y te veré brillar asta cuando vengas por mi.
Fédra.-
"Pero yo, yo a veces me lluevo por dentro como las peores tormentas que alguna ves imagine..."
ResponderEliminar¡Maravilloso!
Un abrazo, Preciosa!
C-ya.