Es que cuando llegaste ni te vi, ni supe, ni sentí. Más raro
fue descubrir tus profundidades, no tanto encontrarme a mí en esa delirante pérdida que ya me conozco, pero que a ratos se me olvida.
Toda mente inquieta necesita de una inspiración, peligrosamente
no quiero que seas tú, ni siquiera de suerte se trata…me parece mas de instinto
y animalidad lo aquello.
Estuve tratando de evitar la persecución, claramente es lo
que más me seduce de todo esto. Porque de mirarte, mas veras tu, con esas luces
de neón que te enmarcan, donde has tenido tantos ojos que te cuelgan, tanto sueños
dedicados, besos perdidos y hasta robados seguramente.
Declaro de antemano – no soy ni única ni especial – y esto
ya lo he dicho antes, Tanto repetirlo acabo con mi ego que siento que a veces me
hace falta, pero la confusión entre lo onírico y lo real contigo se mezcla como
en el teatro.
Y de noche porque siempre lo mejor pasa con la luna, nos
mira, tú miras yo no miro, que mas voy a ver si en un par de hora me mostraste
el alma llena de colores, de grises y de penas.
Tu peligro no pasa por los ojos para mí, sino por lo que encontré
entre tus basuras y tu sufrimiento