Venia advirtiendo ya hace mucho que esto tendría que pasar.
Nunca te diste cuenta que era hora de partir , que no podría quedarme para siempre contigo de esa forma silenciosa que a ti te gusta tanto y que cada vez se hacia mas cómoda para mi pero no lo suficientemente real para sostenerla.
Entre los distintos cambios que trae esta nueva vida sin ti, esta también el dejarte partir, realmente entero sin fantasmas ni restos de ti así será mucho más fácil continuar o mas bien partir de nuevo.
Las gracias están demás, ya que me voy con el estomago lleno de tanto amor que compartimos, de abrazos, de regalos y de tantos sueños que nunca podríamos compartir pero que deseábamos que algún día pudieran mezclarse. Mas bien es mi cuerpo el que se siente relleno.
Entre los culpables de este maldito fin, la más culposa creo ser yo por perderte y tenerte sin conciencia de lo que tenía entre mis manos. Espero que tú también sientas culpa por las millones de lágrimas que mas de una noche me hiciste derramar, así sentiría la justicia que tanto busco por estos días.
Nos llego la hora y como el Apocalipsis todo se ennegreció, ve en paz que yo ya tengo lo que tanto busque, que ya sane lo que tanto dolió, que ya no pretendo pertenecer solo fluir, porque hiciste un buen trabajo aquí donde mucha gente pensó que eran tierras infértiles, lograste plantar jardines.
Gracias, porque las rosas huelen maravillosas hoy.-