Cuando llegamos a la habitación, al fin pude saborearte completamente con la mirada, me senté en la cama y con los pies colgando tuve una sensación de estreches en mi pecho como si una gran aguja se enterrara en mi costado, pude deducir que ese síntoma significa que estas aquí, dentro de mi y no de la mejor forma, sino mas adentro.
Era seguro que tus ojos verdes encantadores algo de traición traían entre los reflejos de la lampara que nos daba algo de luz en tu pieza llena de tantos recuerdos oscuros, pero la historia de las muchas reuniones y extraños coqueteos entre nosotros me dan una seguridad que poco ayuda a este paracaídas descocido que encontré en el baño de tu departamento.
Creo firmemente que tus intenciones fueron honestas para contigo, pero no lo suficientemente trasparentes para verme en mi totalidad y saber que no era bueno jugar en este espacio en blanco que me convertí.
-A lo mejor no te lo dije directamente, pero…(el continuo, pero no se bien que dijo, solo una escusa puede continuar después de un pero)-
cuando esa palabra salto de su boca, esa desgreñada ultima palabra, me paralice, de hecho no fue una parálisis, sino un silencio que se apodero de mi, donde solo había espacio para el eco insoportable de esa maldita palabra.
Mi boca ligera y blanda, perdió el sabor, por eso entiendo porque ya no vienes a mi con ganas de besarme, es amarga siempre lo fue, que pena que no te diste cuenta de esto antes de tratar de seducirme.
La mala suerte nos asecha y la inestabilidad del primer encuentro no nos protegerá de lo que se avecina por la ventana de tu cuarto, la realidad vino a remecernos.
No puedo creer que esto este pasando de nuevo, cuantas sicatrices mas tendré que coleccionar?
hasta que aprenda a cerrar heridas y echarles sal...avanzad, que te espera un sol eterno(L)
ResponderEliminargracias
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